Junta Mayor de la Semana Santa Marinera de Valencia

Lunes, Julio 24, 2017

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2007 intropregonCon vuestra venia Señora, con la venia de Nuestra Sra. de los Angeles, Patrona de esta Parroquia, y con la venia de su hijo, Nuestro Señor Jesucristo cuya representación e imagen del Cristo de los Afligidos preside hoy esta ceremonia. Cristo, protagonista real de la Semana Santa, y Salvador nuestro tras su triunfante Resurrección.

Distinguidas Autoridades eclesiásticas y civiles. Queridísimos cofrades de las Hermandades que configuráis esta histórica, respetada y admirada Semana Santa Marinera. Feligreses de esta Parroquia de Nuestra Sra. de los Angeles, de la del Rosario, de Sta. María del Mar, y de Cristo Redentor y de San Rafael. Señor Prior, querido Presidente y miembros de la Junta Mayor de la Semana Santa, valencianas y valencianos:

Estoy muy agradecido y me siento muy honrado de ser el Pregonero de vuestra celebración, mezcla equilibrada de sentimiento religioso, devoción, manifestación de fe, tradición y cultura.

Con qué ilusión y cariño, año tras año, -y ya son 215, desde que en 1792 se fundara la Cofradía de la Concordia de Jesús de Nazaret-, preparáis los pasos, las procesiones, los trajes, patios, calles, barrios enteros y, con que cuidado y sano orgullo guardáis las imágenes en vuestras casas.

Con qué profundidad y señorío lleváis las responsabilidades que os encomiendan, conscientes de que cada actividad, cada acto, cada gesto vuestro, contribuye al éxito de la celebración conjunta.

Qué riqueza de imágenes, de vestidos, de ornamentación, de personajes: Juan Bautista, Maria Magdalena, Rut, el Nazareno.....en fin, todos los personajes bíblicos.
Cuánta belleza plástica adorna todo lo vuestro. Sois referencia de suntuosidad, cuidado y brillantez.

Por todas estas razones, tenéis fama acreditada; y por donde quiera que vayamos, podemos comprobar que esta Semana Santa Marinera figura entre las más prestigiadas de toda España, y me atrevería a decir que de todo el Mediterráneo cristiano.

Por tanto, soy muy consciente de la envergadura e importancia del acontecimiento. Y vengo lleno de ilusión, y a la vez de responsabilidad, para intentar llegar a vuestros corazones, para honrar al Hijo de Díos a través de la más amplia convocatoria que un sencillo pregonero como yo puede soñar alcanzar por todos los confines de la Tierra, con mensaje de fe y alegría, esperanza y confianza, para que todos acudan a la Semana Santa Marinera de los Poblados Marítimos de Valencia.

Y es bien cierto que lleváis toda la vida celebrándola, y es verdad que siempre lo hacéis de un modo brillante y espectacular. Pero permitidme que subraye alguna de las singularidades que tiene este año 2007, año especial, año mágico, -en el que si todo parece que vaya a ser excepcional para Valencia-, no puede serlo menos en la histórica y tradicional Semana Santa Marinera.

El 30 de junio de este año hará 110, 110 años que el Poble Nou del Mar y Vila Nova del Grao dejaron de ser municipios para integrarse en la Ciudad de Valencia, en un gesto de renuncia propia y generosidad hacia el objetivo común de formar una gran urbe/metrópoli.

Y creo realmente que este año 2007 es año clave para lograr avanzar definitivamente en el fenómeno inverso, recíproco, esto es, la integración de Valencia con el puerto, con los barrios que componen estos Poblados Marítimos, y alcanzar la apertura total de Valencia al mar.

El desarrollo de la Vieja Dársena, y del nuevo Canal que la abre al mar a través de la Nueva Dársena proporciona a todos los valencianos un nuevo marco (escenario) de expansión deportiva, cultural y de ocio.

La progresiva cesión de nuevos espacios que el Puerto, sincera y lealmente está decidido a facilitar, logrará mejorar todavía más este contacto amable del Puerto con su ciudad, de los ciudadanos con la fachada marítima, armonizando ordenadamente todos los usos.

El puerto, que en su funcionamiento proporciona cada vez más oportunidades de generación de empleo estable y por tanto de riqueza y bienestar, se siente igualmente comprometido, tanto a afianzar la competitividad del progreso económico, como también, comprometido con el aseguramiento de las mejores condiciones de vida para los valencianos, garantizando la estabilidad de las playas y la sostenibilidad de su entorno; mejorando, en definitiva el nivel socio-medioambiental de todos.

Son momentos de grandes retos, de no renunciar a nada, de simultanear diferentes frentes de ambición.

Son momentos de cohesión social, de disfrute conjunto de todas las mejores condiciones que una inteligente conjunción de objetivos y de intereses puede proporcionar.

En el Puerto debemos lograr, y en eso estamos empeñados, alcanzar los máximos beneficios económicos –que tienen un impacto decisivo en el nivel de progreso- y cuyos directos beneficiarios sois las gentes que os movéis en el entorno del puerto comercial. Y debemos hacerlo en sabia y noble combinación con las mayores sensibilidades en el ámbito de lo social. Es por ello, por lo que estamos comprometidos, en nuestra gestión, con los criterios de Responsabilidad Social Corporativa, persiguiendo la triple cuenta de resultados que ésta doctrina postula: no solo la económica, sino también, y en pié de igualdad la medioambiental y la socio-laboral.

El puerto así, de esta forma, y con este comportamiento respetuoso, a la vez que firme y comprometido, abraza a la ciudad para siempre.

Valencia se convierte en marítima, y la Semana Santa Marinera de este año, -en la que los poblados marítimos como siempre abren sus brazos y acogen a la ciudad-, constituirá/configurará un hito en esta progresiva aproximación, y logrará fundir para siempre la belleza del mar y la calidad de sus gentes con todos los valencianos.

Ese mismo día, el 30 de junio de 2007, probablemente será el día-eje –el día central- de la máxima celebración internacional que jamás haya acontecido en Valencia, la Copa del América – la America's Cup.

Ese día –como nunca- el nombre de Valencia va a estar presente en los cinco continentes simultáneamente, y ese día las aguas del Puerto, de vuestro Puerto, reflejarán las ondas de todas la televisiones del mundo, más de mil millones de personas verán la proyección de estos nobles barrios y poblados sobre nuestro mar Mediterráneo.

Valencia, en el siglo que ahora vivimos, apunta a una brillantez que bien nos puede recordar al esplendor de nuestro histórico siglo de Oro, en clave de modernidad.

La dimensión mundial que tuvimos en el pasado con el Consulat del Mar, el patrocinio de Luis de Santangel para el descubrimiento de América, las personalidades culturales de Luis Vives y Ausias March, y artistas como Benlliure, Sorolla o Blasco Ibañez, cuya obra está vinculada al Grao y al Mar, constituyen uno de nuestros principales pilares como pueblo con raíces profundas y sólidas.

Esa brillantez tiene hoy su réplica, en una ciudad que ha sabido combinar el respeto a su historia y el cuidado de sus centenarias calles y edificios, con el desarrollo de la modernidad del arte y de la arquitectura de vanguardia. Ha traído celebraciones como el Encuentro Mundial de las Familias y la visita del Papa, la America's Cup, la presentación de McLaren y Fernando Alonso o el circuito urbano de Formula I. Todo ello potencia la proyección internacional por supuesto de la ciudad, y también de toda la Comunidad Valenciana, demostrando que somos una región competitiva, moderna y próspera.

A ello se añade sin duda, la apertura de la ciudad al mar, la integración del puerto con la ciudad. Y en este 110 aniversario, corresponde gran parte del protagonismo y por tanto del éxito, a los barrios colindantes con el puerto y las playas, a vosotros que siempre habéis sido del marítimo y que desde aquellos tiempos de vuestra leal integración, ahora es cuando se os devuelve el ciento por uno.

A nivel personal, puedo afirmar con satisfacción que soy un valenciano que estoy vinculado a la vida de los poblados marítimos. He vivido en el puerto durante 20 años y aquí nacieron 6 de mis 7 hijos, llevo trabajando aquí toda mi vida profesional, he sido exaltador de la Agrupación de Fallas del Marítimo, he presentado las fiestas del Santísimo Cristo del Grao, y hoy tengo el honor de ser Pregonero de la Semana Santa Marinera.

Permitidme por tanto que, con legítimo orgullo y desde la gratitud por tantas oportunidades recibidas, me sienta portuario. Portuario, y del Marítimo. Y sintiéndome uno más de vosotros, intente comprender y por tanto compartir vuestras ilusiones y así poder contribuir a colmar vuestras ambiciones.

Os decía que estamos ante la oportunidad de abrir nuevos espacios de uso ciudadano, y tenéis –como valenciano y como un paisano más vuestro- mi compromiso y mi garantía de que el Puerto está siendo y seguirá siendo generoso con nosotros los valencianos, y a vosotros –por vuestra proximidad y vecindario- os corresponde ser los primeros en disfrutarlo.

Confluye en el momento actual una explosión de triunfo tanto en asuntos ciudadanos como del puerto. Somos -como sabéis- el puerto líder del Mediterráneo en contenedores de importación y exportación. Esa explosión de doble éxito tiene que traer lo mejor para los ciudadanos, y tenemos la obligación de saberla poner en valor.
Actuáis desde el Marítimo como una interfase entre la Ciudad y el Puerto, y demostráis como siempre vuestra capacidad de ser amalgama, de procurar la unión.

Habéis sabido evolucionar y vivís en la actualidad, sabiendo combinar el respeto a las señas de identidad históricas con el progreso y la modernidad.

Y ahí es desde la Semana Santa Marinera se entroniza con todo su valor.

No sería correcto -como afirmaba el Vaticano II- contraponer la religión con la belleza, el arte y la cultura. El arte necesita a la Iglesia y ésta al arte como vehículo y expresión de la fé, siendo la fé a su vez un argumento de inspiración artística. De ahí se deriva un círculo virtuoso de mutuo enriquecimiento espiritual, como ha demostrado la Historia.

Debemos no renunciar a nada, debemos simultanear el interés de robustecer el pasado y la tradición, respetándolos, con la ambición de vivir la modernidad y la actualidad.

¡Que nadie lo ponga en contradicción!

Mantened ese espíritu que habéis sabido transmitir de generación en generación, desde hace ya más de dos siglos, entre las Cofradías, las Hermandades y las Corporaciones. Así es como hoy se puede observar entre vosotros, la devoción y esperanza que hay en vuestros corazones, y la tradición y la confianza con que os acercáis a vuestras Imágenes.

Después de la Semana Santa viene la Pascua. Después de la Pasión, viene la Resurrección, es decir el Triunfo la Superación y el Gozo.

Ese es el fundamento y la grandeza de nuestra fe. Por tanto, vivamos con alegría y esperanza.

Participemos en todas las facetas de esta vida, con ilusión, disfrutando de los adelantos y descubrimientos de la actualidad, que proporcionan opciones de felicidad. Tenemos, como nunca, afortunados avances en el bienestar y las conquistas sociales.

Pero no renunciemos a nuestras raíces, somos un pueblo con hondas raíces cristianas, como nos lo recuerda esta gloriosa Semana Santa. Por tanto, disfrutemos así mismo de nuestra fe. Tengamos la convicción de que Díos siempre quiere, como Buen Padre, lo mejor para nosotros. La felicidad, como sabéis, está en nuestro interior. El eje de la fe nos proporciona sosiego, y serenidad y capacidad para aceptar las contradicciones que nuestra propia vida nos plantea – por graves que sean-, y para gozar, desde la gratitud, la generosidad y la humildad, de los buenos momentos.

Ese es nuestro autentico pensamiento de siempre, el que hemos de recuperar –precisamente cuando vivamos con absoluta intensidad esta próxima Semana Santa-, convencidos y seguros, sin complejos.

Debemos, por tanto, hacer un esfuerzo tranquilo, moderado y natural por no dejarnos arrastrar por el creciente laicismo que se desarrolla en nuestro entorno, sin estridencias, con convicción.

Como decía al principio, el humanismo cristiano es nuestra seña de identidad, y no hará recibir con amor, caridad y respeto, -y consideración-, a otras gentes con otras culturas y de diferentes procedencias. Eso es bueno, proporciona universalidad, incluso capacidad de contraste, pero debemos realizarlo fortaleciendo nuestros cimientos, sin perder lo propio, no acabe resultando que lo novedoso, lo sobrevenido, se acabe adueñando –por la mayor profundidad en sus convicciones- de nuestra convivencia.

¡¡Fijaos cuantas reflexiones y señales de orientación nos proporciona una Semana Santa Marinera como la actual, en el siglo en que vivimos, en las circunstancias de la vida real.!!

¡¡Nosotros, los valencianos, y particularmente vosotros en los poblados marítimos, reunís una amalgama de intereses y sensibilidades que han proporcionado la cohesión social de todo un pueblo...!!

Contribuís al éxito de Valencia, y parodiando la frase: "Para aumentar la gloria de Roma y afirmar la verdad de la fe cristiana", frase que dispuso esculpir el Papa Benedicto XIV allá por el siglo XVIII en el frontispicio de los Museos Vaticanos y de la Capilla Sixtina en Roma, patrimonio religioso y cultural de la Humanidad. Podríamos decir de esta Semana Santa Marinera que, también ella "aumenta la gloria de Valencia y afirma la verdad de la fe cristiana".

Y aquí, desde esa sólida posición vuestra, y cumpliendo la función que me habéis encomendado.
¡¡He venido a pregonar, con orgullo:
" " " , con satisfacción, y convicción:!!

- Que la Semana Santa Marinera es la manifestación de respeto más grande hacia Cristo y su Madre Santa que puede hacer el amor de un pueblo humilde y laborioso.

- Que precisamente por ser fiel a sus raíces, esta Semana Santa mantiene toda su vigencia y es capaz de ser pregonada a los cuatro vientos en las máximas consideraciones de universalidad, internacionalización y modernidad.

- Que además, es aquí donde están los más marciales granaderos, los más aguerridos sayones, lo más bizarros longinos y los más valerosos pretorianos, desfilando en procesión.

- Que el pueblo entero es capaz de participar, representando a los personajes bíblicos con absoluta perfección, contribuyendo así a que la Pasión de Cristo quede encarnada con la celebración de esta Semana Santa.

Y he venido a pregonar que todo este conjunto define el comienzo de una Semana Santa Marinera, que reúne la Semana de Pasión y de Gloria, de Hermandad y de unión y compromiso, de alegría y esperanza.

Y por lo tanto, os convoco a todos: a los de aquí para que participéis activamente dando vida real a todas vuestras tradiciones y costumbres, a los que nos visitan para que su admiración no les impida profundizar en el verdadero significado de lo que vosotros bien sabéis.

Y termino,

Quisiera poner un altavoz en cada uno de los buques que escalan en nuestro Internacional Puerto, y que surcan los 7 mares y los océanos, para que estas palabras llegaran a todos lo destinos, América, Asía, África y Oceanía; a Nueva York, Hong Kong, Singapur, y Sydney, para que esta convocatoria fuese, como todos os merecéis, como se merece Nuestro Señor Jesucristo, la mejor, la más amplia, la mas universal, la mas ambiciosa de todos los tiempos.

Muchas gracias.