Junta Mayor de la Semana Santa Marinera de Valencia

Lunes, Julio 24, 2017

Compartir

2014 intropregon “Ajudam Deu, que s´ens Tú no em puc moure”

Con estas aparentes y sencillas palabras, comienza uno de los poemas más bellos de nuestro poeta valenciano Ausias March: Su “Cant espiritual”, y al que sobre este texto poético tuve el honor de componer una obra coral. Esta plegaria literaria no solamente la conservo y admiro sino que, además, está presente en un lugar preferente de mi casa. Diariamente, pues, puedo observar la sencilla grandeza de un poeta que implora la voluntad de Jesucristo a través del recogimiento, la fe, la oración, el silencio, la reflexión, la ayuda espiritual......... Estos innegables valores nos deben servir de guía, a todos nosotros en estos singulares días de la Pasión, vividos con sencillez, con armonía y, sobre todo, con amor.

Excelentísima Señora Alcaldesa-Presidenta del Ayuntamiento de Valencia

Dª Rita Barbera Nolla

Excelentísimo y Reverendísimo señor Arzobispo de Valencia

D. Carlos Osoro Sierra.

Honorable señor Conseller/a:

Ilustrísimo señor Vicealcalde de la ciudad de Valencia

D. Alfonso Grau Alonso

Ilustrísimo señor Concejal de Fiestas y Cultura Popular

D. Francisco Lledó Aucejo

Reverendo Prior de la Semana Santa Marinera.

D. Antonio Diaz Tortajada

Reverendos Párrocos de nuestra Iglesias del Distrito Maritimo

  1. José Polo Clemente, D. Juan Pedro Escudero Casas y D. José Luis Barrera Calahorro.

Ilustrisimo señor Comandante Naval de Valencia

D. Bartolomé Cánovas Sánchez

Ilmo. Sr. Presidente de la Semana Santa Marinera y miembros de la Junta Mayor

D. Francisco Carles Salvador

Autoridades civiles y militares

Hermanos mayores y miembros de las Cofradias

Señoras y señores, amigos todos, bienvenidos.

Quisiera agradecer, en primer lugar, a la Junta Mayor la invitación a pregonar la Semana Santa Marinera de Valencia. Me produce, obviamente, un gran honor, en la misma proporción que una gran responsabilidad. La verdad es que cuando me propusieron tal cometido, no supe bien si podría cumplir con la misma objetividad que esperáis de mí. No obstante, y guiado quizá por una extraña razón, acepté, ya que expresar desde la reflexión y de viva voz la Pasión y Resurrección de Jesucristo es, y en cualquier circunstancia, un enorme privilegio.

Igualmente, quiero hacer patente mi agradecimiento a todos vosotros, gente de la mar, por darme la oportunidad de encontrarme aquí en este preludio de la Semana Santa Marinera y de haberme confiado tal distinción contandoos muchas cosas de las que vosotros conocéis mucho mejor, pero que deseo transmitiros con mi personal visión de lo que percibo, siento y admiro por estas fiestas. Este acto de hoy, este Pregón preludio de las fiestas que ya comienzan, va unido a los sentimientos y a las emociones.

Pero como soy músico, y los que nos dedicamos al arte de los sonidos siempre relacionamos las cosas y casos de la vida fundiéndolos en situaciones musicales, me gustaría conformar este pregón utilizando, en paralelo, la estética formal de una obra sinfónica basada, en esta ocasión, en ocho movimientos y tratados, obviamente, de forma literaria:

1.- El Cabanyal, Canyamelar y Grau

2.- Las Cofradías

3.- La música

4.- El mar

5.- La gente y su devoción

6.- Las procesiones

7.- El amor por la Semana Santa y su religiosidad

8.- Coda final

La Semana Santa actual es un compendio de manifestaciones heterogéneas que se individualizan en cada una de las localidades dotándolas de un fuerte sentido identitario y en la que concurren una amplia diversidad de elementos comunes: la religión, la historia, la actualidad, el valor artístico, las reuniones y encuentros familiares. Es la gran manifestación del calendario cristiano en todo el mundo.

Naturalmente, las fiestas son el reflejo de una sociedad donde la tradición forma el impulso y razón de ser con características muy propias, muy definidas. Es el pueblo quien crea día a día su historia, su cultura, sus fiestas....... Y entre estos valores culturales, artísticos, literarios o científicos el espíritu religioso de quienes sentimos, y mucho más en estas fechas, la presencia de Jesús, muy cerca de nosotros recordándonos que ser buen cristiano es, no solamente ejemplo para los demás, sino, igualmente, la búsqueda diaria y la relación íntima del amor a Cristo.

El Cabanyal, Canyamelar, el Grao

La escenificación de la Semana Santa Marinera de Valencia, ubicada en nuestro Distrito Marítimo, tiene, obviamente, un carácter marcadamente religioso y, a su vez, popular lo que la convierte en una rica tradición de cultura religiosa. Una antigüedad que arranca, según la tradición oral, del siglo XV con la llamada Concordia dels Disciplinants del Grao de Valencia y, según los estudiosos, la figura de San Vicente Ferrer como Prior de la Hermandad. Es, evidentemente, una de las celebraciones más importantes de la ciudad de Valencia y de referencia indudable en las citas anuales festeras de nuestra Comunidad Valenciana. El Distrito Marítimo se convierte en esta Semana Santa Marinera, en el corazón de nuestra ciudad, punto de encuentro de la Pasión y Muerte de Jesús, donde se funden los sentimientos de una tradición arraigada en el tiempo y un evidente fervor religioso.

Como muchos sabéis, nací en Algemesí, tierra de músicos, vivo aquí en el Cabanyal donde conocí a Amparo, mi mujer.Aquí han nacido mis hijos y de alguna manera más o menos continuada, por motivos profesionales, hemos participado en la Semana Santa asistiendo a los actos religiosos, procesionando con las diversas cofradías que han tenido la amabilidad de invitarnos y, también desde el silencio y la emoción, junto a la gente del mar, en cualquier esquina, viendo el amplio panorama vivo, descriptivo de la Pasión. Es por ello, lo que deseo expresar, de viva voz, mi reconocimiento a todos los que colaboráis en mayor o menor medida a la preparación y participación de los diversos actos que componen estos singulares días de Pasión.

Las Cofradías

En este siglo XXI ya comenzado, estamos necesitados de nuevas y renovadas raíces y valores que nos conduzcan hacia la recuperación de la personalidad y el sentimiento popular en nuestras tradicionales celebraciones que nos permitan unir la sensibilidad con la identidad y revivir las emociones en esta luminosa primavera, junto a nuestro mar Mediterráneo.

Igualmente, es también el momento de acercarnos y apoyar, desde el colectivo cofrade a todos aquellos que nos necesitan, que se sientan menos solos porque estamos al lado de ellos. Nuestros enfermos, aquellos que padecen necesidades económicas o simplemente están faltos de un trabajo digno, merecen nuestro respeto, consideración y apoyo. Creo, sinceramente,

que todo esto también forma parte, de alguna manera, de la convivencia cristiana y no solamente en esta Semana Santa sino en cada momento de nuestra agitada vida diaria. Las palabras no son siempre la solución, son los hechos.

Quisiera citar la participación de la mujer en los diversos personajes bíblicos que, con toda dignidad, representan y dan un evidente colorido a las procesiones de la semana y al desfile de Resurrección. Así mismo, a las clavariesas que con un gran sentido de fé y amor cristiano caminan junto a las bellas imágenes e, igualmente, a las que se integran en las procesiones vestidas con la uniformidad y vesta tradicional de las respectivas cofradías. Ellas son las que dan continuidad a la fiesta religiosa promoviendo a la familia, hijos y nietos a participar en los diversos actos religiosos programados. Personalmente, tengo el gran honor de participar en la procesión mañanera del Viernes Santo junto a Amparo, extraordinaria devota de nuestra Semana Santa reviviendo sentidas sensaciones y emociones sinceras. Pero, sobretodo, me impresionan aquellas mujeres que descalzas acompañan a Jesucristo en cumplimiento de una promesa o, simplemente, participan en la procesión. Y, finalmente, compartiendo responsabilidades conjuntas con todo el colectivo organizador, como así debe ser.

La música

He prometido hablar de música. Para el pueblo cristiano, la música tiene su función de alabanza, de culto, de enaltecimiento y glorificación de Dios (Libro de los Salmos 150). El testimonio bíblico resalta que el mismo Jesús y sus discípulos entonaron un himno de acción de gracias en la Última Cena antes de partir al Monte de los Olivos. La verdadera música es la que se hace con el alma, como una necesidad del hombre interior para expresar los grandes misterios que no es posible expresar con palabras, "para mayor gloria de Dios", como decía Juan Sebastian Bach. La música transmite ideas en profundidad al que sabe escucharla; es "filosofía que se hace con el alma" decía Beethoven.

Igualmente, expresa una gran variedad de ánimos, sentimientos y emociones. Es un simbolismo sonoro. Nos anuncia el comienzo de nuestra fiesta. La Muerte y Resurrección de Cristo está presente en numerosas obras musicales compuestas por compositores de todas las épocas y estilos y que han sentido la inquietud de escribir con amor estas músicas que representan desde el corazón los sonidos del alma.

La música es algo más de lo que la gente cree. No es un fenómeno decorativo del sonido, sino que es una transmisión personal de una conciencia. No pensamos, cuando oímos música, que hay alguien que nos está diciendo algo. Beethoven, no utilizó nunca la palabra compositor, sino la de poeta de los sonidos. ¿Por qué?, para llamar la atención; “estoy diciendo algo, no estoy haciendo cosas bonitas”, diría el genio alemán. La música es un acto devocional, casi siempre escuchamos con oídos musicales no con oídos devocionales. Juan S. Bach, por ejemplo, con su música nos está hablando de Dios. Pero esto se revela cuando tomamos la actitud de que hay algo que comprender. Los grandes genios de la música han hecho un “viaje” interior y que han llegado a alguna parte, que se nota a través de su expresión musical a veces no del todo comprendida porque no lo dicen con palabras. Ahí están los grandes monumentos sonoros universales de “LaPasión según San Mateo y San Juan” de Juan S. Bach, el “Te Deum” de Georges Bizet, los “Requiem” de Wolfang A. Mozart, Giuseppe Verdi, Gabriel Fauré, el “Stabat Mater” de Pergolessi, el “Via Crucis” de Franz Liszt, las músicas de Giovanni Pierluigi de Palestrina, Tomás Luis de Victoria, Cristóbal de Morales, Francisco Guerrero, etc. La lista podría ser interminable.

Los compositores valencianos han estado, igualmente, presentes en sus catalogaciones de obras musicales. Y es curioso, la producción de piezas religiosas compuestas por nuestros autores valencianos representan más del 70% del total de obras variadas escritas lo que viene a significar más de la mitad de la producción total en España. Y aún resulta más curioso que la casi totalidad de estas músicas sean desconocidas, incluso para los valencianos, dado que es prácticamente nula la programación en los conciertos habituales de las salas sinfónicas. Esta fue la razón por la que se creó en nuestro Distrito Marítimo la Semana Internacional de Música Religiosa donde pudimos programar y escuchar, durante algunos años, estrenos absolutos con grabaciones discográficas que, en la actualidad, son únicas en el mundo.

Citar, aunque brevemente, el drama litúrgico “La Resurrección” de San Francisco de Borja (1510-1572), general de la compañía de Jesús, marqués de Llombay, virrey de Cataluña y santo del imperio, entonces, español pero, curiosamente, desconocido en esta faceta del saber. La música multicoral de Ambrosio de Cotes (1550-1643), maestro de capilla en las catedrales de Granada, Valencia y Sevilla. En la catedral de Valencia, Juan Bautista Comes (1568-1643) el músico más importante de la historia de la música religiosa valenciana, compositor y maestro de capilla. Onofre Guinovart, (1638-1718) compositor de música religiosa junto con Juan Bautista Cabanilles (1644-1712) ambos de Algemesí, este último organista de la catedral de Valencia. En San Mateo (Castellón) Francisco Morera Cots (1731-1793) y en Villahermosa, José Pradas Gallent (1689-1757), maestro de capilla de la catedral metropolitana, autor de más de 300 obras para el culto. En este año se cumple el 325 aniversario de su nacimiento. Melchor Gomis Colomer (1791-1836), autor del “Himno de Riego” y compositor de excelentes obras operísticas y religiosas como “Las siete palabras”, obra aún inédita y que merece ser rescatada. Ruperto Chapí (1851-1909) con su desconocido oratorio “Los Ángeles” y que en nuestra Semana Internacional de Música Religiosa no solamente programamos sino que realizamos la única grabación discográfica que hoy existe. Pascual Pérez Gascón, en el que este año se celebra el 150 aniversario de su fallecimiento y con su célebre “Te Deum”. Salvador Giner con cerca de 500 obras, más de la mitad religiosas. El gandiense Manuel Climent y Cavedo, los hermanos Cabo, Mariano Baixauli, Oscar Esplá, Joaquín Rodrigo. Citar, igualmente, a Rigoberto Cortina con su célebre motete "Gloria a Dios en las alturas”. Bernardo Morales Sanmartin (El Cabanyal, 24 de abril (mayo?)de 1864--7 de enero de 1947), profesor del Conservatorio de Valencia. Crítico musical bajo el seudónimo de “Fidelio” (Mercantil Valenciano) Autor teatral en lengua vernácula con diversos premios conseguidos. Hombre apasionado por las costumbres y el tipismo valenciano. Compuso una amplia diversidad de partituras musicales. Distinciones en los Juegos Florales de Lo Rat Penat (1897) y Circulo de Bellas Artes de Madrid. Académico correspondiente de la Real Academia Española. Este año es el 150 aniversario de su nacimiento. Su padre, Bernardo Morales Soriano fue boticario y notable escultor; autor de la imagen de la Corporación de Pretorianos y Penitentes del Canyamelar en 1848. José Diaz Llobera (El Bolo) (1829-1903), guitarrista y docente de El Cabañal. El general Jerónimo Valdés le costeó sus estudios en Madrid y tuvo numerosos discípulos de piano y guitarra.

Igualmente, en estos últimos años fue creada la Semana Internacional de Música Religiosa donde, desde esta atalaya hoy desaparecida, se fomentaban y recreaban obras religiosas universales y autóctonas. Personalmente, propongo y creo de gran utilidad la creación de un gran centro investigador de estudios sobre la música religiosa y litúrgica y que nuestra Comunidad Valenciana tan pródiga en músicos y manifestaciones musicales, sea la impulsora de una historia tan singular en el ámbito de las áreas del saber. Otras ciudades, a través de los años, han realizado Congresos de Música Religiosa: Montserrat (1915), Basilea (1924), Leipzig (1925), Viena (1927), Lieja (1930) y Roma (1950).

Tampoco podemos olvidarnos de las populares saetas, donde en un libro impreso en Sevilla en 1691, reza su título: “Voces del dolor nacidas de la multitud de los pecadores que se comentan.......” de fray Antonio de Escaray. Su peculiaridad religiosa y, a su vez, folklórica, rasgos únicos en el mundo, permite ciertos rasgos musicales con bello texto como el de la Virgen de la Soledad en Marchena:

“Eres Madre de los pobres,

Soledad es tu nombre sola,

bendice al que está encerrado

dale consuelo al que llora

Madre de los desgraciados”

Esta saeta que data de principios del siglo XIX, cantada por los presos, ha quedado como prototipo del género.

En el claustro gótico de la Iglesia de Santo Domingo, hoy sede del Cuartel General Militar de Valencia, figura una ménsula de Cristo crucificado, otras con un grupo de cantores y músicos, un ángel músico, Santa Cecilia, la Virgen entre ángeles músicos, ancianos coronados con cítaras en sus manos, la Virgen flanqueda por figura genufleza y otra con instrumento de cuerda y el maravilloso cuadro Christus patiens del siglo XV.

Finalmente, citar a “El Tararú”, toque de trompeta de sonido destemplado, intentando imitar a las antiguas tubas romanas anunciando el cortejo de los condenados a muerte con una nota mantenida muy larga. Este sonido de la Semana Santa, actualmente desaparecido, fue popular en muchas ciudades españolas durante los siglos XVI y XVII como Granada, Zamora, Medina de Rio Seco y que, hoy, aún perdura en la Semana Santa de Palencia.

El mar

La Valencia marinera muestra, igualmente, las esencias de la luz mediterránea, su proyección vitalista, su espíritu y cultura, las barriadas de El Grau, Canyamelar, Cabanyal y la Malvarrosa junto a nuestro Mare Nostrum como balcón de enorme privilegio para los que tenemos la suerte de despertar mirando al Mediterráneo.

En este mar, donde en 1283 Pedro I el Grande (1240-1285), hijo del rey Jaime I concede a los hombres valencianos de la mar la elección de dos cónsules para juzgar los litigios “segons el costum de mar”, por lo que se confiere a la ciudad de Valencia el privilegio de haber redactado el primer código de derecho marítimo conocido como el “Llibre del Consolat de Mar”.

El mar nos une, el mar es, pues, una filosofía de vida. Y también, en la amplia diversidad de los mares de nuestro mundo, la figura de Jesucristo y la Virgen María acompaña a nuestra gente marinera y que, aunque lejos en la distancia de estas tradiciones religiosas, invocan con verdadero fervor los sentimientos propios de los hombres de bien. Personalmente, he tenido la ocasión de dirigir en rincones apartados del mundo la popular “Salve Marinera”y verdaderamente resulta emocionante y emotiva esta singular plegaria. Es la fiesta de los hombres y las mujeres de la mar e, igualmente, de los que convivimos frente a nuestro Mare Nostrum.

Curiosamente, en el malecón de Puerto Cabello (Venezuela) se celebra el Domingo de Resurrección la Bendición del Mar con una tradición de más de 150 años en la que los feligreses acuden a pedir por la calma del mar, por la provisión de alimentos, dar gracias a Dios y rememorar el Bautismo.

La gente

La Semana Santa Marinera se convierte en una gran manifestación colectiva de gente que, ilusionadamente, acuden a los actos programados.

Evidentemente, hay una extraordinaria reflexividad colectiva hacia la Semana Santa Marinera. La tradición felizmente continuada de nuestra fiesta ha creado un rico patrimonio, el mejor de todos, porque hace posible unir a los hombres, mujeres, niños, creyentes e, incluso, igualmente, a los que no lo son y que sienten esa extraña curiosidad por acercarse y contemplar uno de los fenómenos más extraordinarios de la vida cristiana como es la Pasión y Muerte de Jesucristo.

Supongo que nuestra fiesta no debe ser, solamente la asistencia y participación en los actos previamente establecidos en el programa; la Semana Santa debe ser ese punto de encuentro y reflexión consigo mismo, de los sentimientos y sensibilidad ante lo que nos rodea, y de todo aquello que nos permita ser mejores. Sinceramente, creo que Jesucristo estaría más o menos de acuerdo con esta apreciación. También desearía recordar, muy especialmente, a todos los que hoy no se encuentran entre nosotros y que, de alguna manera, han colaborado en la celebración de nuestra fiesta, al igual que a todos aquellos que por enfermedad o ausentes de la ciudad no pueden asistir en estas fechas.

Aprendamos a comprender a la gente que amamos, a los que admiran la sinceridad y sencillez de espíritu. Ayudemos a todos aquellos que nos necesitan, evitemos lastimarles y que nuestro corazón esté limpio de todo rencor. Que los éxitos no interfieran en la sensibilidad de los semejantes. Utiliza la cabeza tanto como tu corazón. No ser egoísta, se generoso, no ser arrogante, se humilde, no ser soberbio, se considerado, no ser exigente,

se tolerante. No pensar solamente que uno es bueno, sino que puede ser mejor. No olvidemos que cuando cometemos un error descubrimos una verdad. La bondad y deseo de servir, así como la capacidad de escuchar y el valor sobre la conducta, son elementos fundamentales de servicio a la sociedad, siguiendo con este ejemplo, las enseñanzas y principios que Jesús predicó. Quizá habría que recordar aquel proverbio chino que dice; “Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito”

Y una reflexión, Jesús siempre nos escucha. ¿Lo escuchamos nosotros, también?. Él siempre es nuestra esperanza y, sin embargo, nos olvidamos con bastante frecuencia de su misericordia hacia nosotros. Él nos transmite su ejemplo de virtud y de amor cristiano hacia los demás; realmente, ¿percibimos en nuestra alma el don de esos valores y el acercamiento espiritual de todos ellos?. Respondamos a estas sencillas preguntas con respuestas contundentes y positivas. Esto espera Jesús de nosotros.

La devoción

Revivir las creencias cristianas en una celebración como la de la Semana Santa Marinera es adentrarse en el fervor de las gentes del Marítimo. Ellos impulsan esta tradición religiosa convirtiéndola en una de las más importantes manifestaciones de amor y recogimiento. Los bellos textos literarios de Isabel de Villena en su “Vita Christi” nos anima a comprender el sentimiento de dolor de una madre ante su hijo crucificado. Nuevamente, me estoy refiriendo a la mujeres que, junto a María, permanecen a su lado con Jesús ya clavado en la Cruz. Y son ellas, además, las primeras en descubrir la tumba de Cristo ya vacía.

Igualmente, de las obras literarias de Bernat Fenollar (Penáguila, 1438-Valencia, 1516) destaca “Lo Passi en cobles” (La Pasión en verso) escrita en 1493. Obra de gran interés y que por la intervención de diversos personajes ha sido tenida en cuenta para la historia del teatro. Parece ser que esta obra es una de las composiciones más inspiradas de la época y que, probablemente, debió escribirse para ser representada en alguna festividad de las que por aquel entonces se realizaban en la catedral.

Solo se conservan dos ejemplares en la biblioteca de la Universidad. La obra está dedicada a Sor Isabel de Villena. El historiador Vicente Vidal Corella cita, enla página final de esta bella composición un inspirado poema de mosén Joan Roiç de Corella bajo el título de: “Oració a la Verge María tenint a son fill Déu Jesús en la falda devallat de la Creu” y como homenaje de emocionada adhesión a esta historia de la Pasión, una de las más bellas obras de la antigua literatura mística valenciana. Como saben, el teatro medieval español comenzó en las iglesias representando los más importantes momentos litúrgicos: La epifanía, la visita al sepulcro y la Pasión de Cristo. Posteriormente, de la iglesia pasó a las plazas públicas con la incorporación de vestimentas, carros decorados, etc.

Citar, igualmente, la dos reliquias de Cristo que, durante los actos de la Semana Santa, desfilan en procesión: La custodia de un fragmento de la columna donde flagelaron a Jesucristo y un pequeño trocito de la cruz donde fue crucificado. La Cofradía de Jesús en la Columna conserva los documentos de concesión y autenticidad entre 1992 y 1993. La reliquia que venera la Hermandad del Santo Silencio y Vera Cruz, según la documentación, fue otorgada por el Papa Pío XII en 1953. La llegada a El Cabanyal fue en la década de los años 50 gracias a la gestión del hermano mayor de esta hermandad Francisco Beltrán. Y, naturalmente, destacar el Paso de la Verónica de Mariano Benlliure Gil en 1944 cuando contaba 82 años de edad para la Real Hermandad de la Santa Faz junto a otras bellas imágenes de destacados escultores como Carlos Román y Vicente Salvador, Francisco Ciurana, Martinez Aparicio, Lourdes Hernández, Bernardo Morales Soriano, Salvador Furió, Inocencio Cuesta, Francisco Teruel, José Maria Ponsoda, etc.

Así mismo, nos llena de emoción el sentir de nuestros vecinos que acogen en sus casas con veneración, respeto y orgullo las imágenes y que comparten ese orgullo con todos los visitantes que se acercan a contemplar la figura de Cristo y la Virgen Maria. Es esta una de las peculiaridades diferenciales de la Semana Santa Marinera donde los hogares particulares se convierten en una prolongación de la Iglesias.

Desde una perspectiva personal, en estos días de la Pasión, advierto una sensación distinta en la gente del resto del año. Algo distinto está ocurriendo. Todos nos afanamos en participar, de alguna manera; los cofrades preparando sus vestimentas, ultimando los últimos retoques a las imágenes, organizando la coordinación de los actos, ensayando las bandas las marchas religiosas y las cornetas y tambores con su rol ostinato y marcial. Y todo ello, con el punto de encuentro de las parroquias como centro de los actos establecidos.

Me gustaria compartir con todos ustedes un bello poema que compuso el inolvidable José María Pemán y que supongo todos conocen:

A CRISTO CRUCIFICADO

José Maria Pemán

Cuerpo llagado de amores,

yo te adoro y yo te sigo,

Oh, Señor de los señores,

quiero partir tus dolores

subiendo a la cruz contigo.

Quiero en la vida seguirte

y por sus caminos irte

alabando y bendiciendo,

y bendecirte sufriendo,

y, muriendo, bendecirte.

Quiero, Señor, en tu encanto

tener mis sentidos presos,

y unido a tu cuerpo santo

mojar tu rostro con llanto,

secar tus llantos con besos.

Señor, aunque no merezco

que Tú escuches mi quejido,

por la muerte que has sufrido

escucha lo que te ofrezco

y escucha lo que te pido:

A ofrecerte, Señor, vengo,

mi ser, mi vida, mi amor,

mi alegria, mi dolor;

cuanto puedo y cuanto tengo,

cuanto me has dado, Señor.

Y, a cambio de esta alma llena

de amor que vengo a ofrecerte,

dame una vida serena

y una muerte santa y buena,

¡Cristo de la Buena Muerte!

Las procesiones

En este año de 2014 se cumplen 279 años de fé, de vida cristiana y de amor por Cristo en la celebración procesional del domingo de Ramos, según consta en las actas del Ayuntamiento de Vilanova del Grau (1735).

La Bendición y Procesión de las Palmas en las diversas parroquias así como la posterior procesión, nos anuncian el comienzo de los diversos actos que van a desarrollarse en esta semana de Pasión: Celebración de la Eucaristía, Procesiones, Via Crucis, Liberación de un preso, Representación de la Lanzada, Procesión del Silencio, Oración por la Paz, Lavatorio de pies, Encuentro de la Virgen, Procesión de las antorchas, Procesión de Recogimiento, Procesión de la Retreta, Acto de la Profecía, Juicio civil contra Jesús, Representación del Santo Encuentro, Paso de la Verónica, Cubrimiento de Rostro, Santo Entierro, Encuentro de los Cristos y Oración por los Difuntos en el mar, Acción Liturgia “In morte Domini”, Descendimiento de la Cruz, Cubrimiento de Rostro de los Cofrades, Adoración de la Cruz, Santo Encuentro, Celebración de la Pasión y Muerte del Señor, Procesión general del Santo Entierro, Vigilia Pascual, Representación de la Resurrección, Hora Santa, Procesión del Encuentro Glorioso, Procesión de Comulgar de enfermos e impedidos, Oración a los difuntos, Santo Encuentro de Resurrección.............

Particularmente emocionante es participar o, simplemente, asistir al traslado del Cristo del Salvador a la playa y su encuentro con el del Amparo, las diversas procesiones que se suceden durante toda la semana y, sobretodo, la del Viernes Santo y el vistoso y colorido desfile de Resurrección. Todo ello, creyendo en lo que uno hace y transmite ofreciendo a las futuras generaciones el rico patrimonio que nos han legado nuestros mayores y que hoy nos permite revivir la fiesta con la solemnidad y religiosidad que le es propia.

Las connotaciones religiosas y marineras de la Pasión se reflejan en una amplia diversidad de citas en todo el mundo: La de Puerto Madryn, ciudad argentina en la provincia de Chubut, con la realización del Vía Crucis Submarino por un grupo de buzos profesionales y deportivos, llevando la Cruz de Cristo. El sacerdote, con una máscara facial y un hidrófono va relatando esta singular procesión religiosa con sus respectivas estaciones. O el Desfile de Pascua Florida por la Quinta Avenida de Nueva York partiendo de la catedral de San Patricio. Se llama Pascua Florida debido al territorio de la Florida norteamericana que fue descubierto un domingo de Ramos del año 1512 llevando flores para ser bendecidas.

El amor por la Semana Santa

Transmitir los valores cristianos de fe y amor en esta Semana Santa, y por extensión durante todo el año, son conceptos que debemos resaltar comenzando por nuestra propia familia y promulgando con nuestro ejemplo los valores cristianos que, a su vez, nuestros padres nos han legado de generación en generación. En estos momentos en que la religión, los principios morales, el interés por las causas justas........, necesitan estar positivamente activados en la colectividad humana, es más importante que nunca agudizar y fomentar esos valores con el entusiasmo que ello merece. Y he deseado desde el primer momento, alentar estos principios desde el corazón y escribir para el alma.

Nuestra Semana Santa, nos recuerda que el amor por todo lo que nos rodea debe ser puro, solidario, sensible a las variadas situaciones que el día a día nos depara. Conozcamos mejor a Jesucristo. Y siempre, con permanente alegría, ofreciendo nuestra mano compartiendo las emociones sensitivas de nuestra fiesta y, obviamente, dentro de nuestras posiblidades a todo aquel que lo necesite y que, lamentablemente, son muchos.

La historia se hace presente en esta Semana Santa Marinera que representa la identidad y vitalidad de un pueblo comprometido con los pobres y los necesarios cambios sociales, que ama sus tradiciones por lo que son y lo que creen, con recogimiento y, a su vez, con celebraciones como esta. Sensaciones íntimas que se entienden y comprenden en el permanente convivir de las gentes del Marítimo.

Meditemos con una espiritualidad insertada en nuestro tiempo y de forma especial, en el amor incomparable de Jesús por nosotros, su Iglesia, que nos regala simplemente porque nos ama y no estoy muy seguro de que nosotros lo merezcamos. Un amor que permanece siempre fiel, inmutable y eterno a pesar de nuestras faltas Un amor que no solo está abierto a la vida, sino que da vida., un amor que no conoce reservas ni medidas, un amor misericordioso y comprensivo. Jesús murió por nosotros. ¿No seria justo corresponderle con una permanente actitud cristiana de amor y solidaridad hacia todo aquello que nos rodea y una entrega a los valores que El nos enseñó?.

Religiosidad en la Semana Santa

Nuestras casas y barriadas se convierten en unos días en lugares de oración, de fe, de imágenes, flores, cirios, música, de recogimiento y silencio, recordándonos las figuras de Cristo en la Cruz y de la Virgen María.

La Semana Santa posee unos valores artísticos incuestionables. Es el momento donde se despliega el mayor potencial de todo el año por nuestras calles: Pasos y Cofradias, nuevas formas estéticas, renovación del hecho musical........

Curiosamente, he encontrado en mi archivo una emotiva salutación, sobre nuestra Semana Santa, del recordado arzobispo de Valencia D. Marcelino Olaechea y Loizaga y que por su interés permítanme que les lea: “1948 - Semana Santa – Valencia-Distrito Marítimo”. Así reza ese artístico cartel que figura una vidriera antigua. Es algo verdaderamente serio, bello y religioso esa procesión de la Semana Santa en los Poblados Marítimos del Grao. Tuvimos el honor de verla el año pasado, y no sabemos si la suerte o la desgracia de llevar el ánimo prevenido en contra. Apenas empezó el desfile todas nuestras prevenciones cayeron por tierra. No hemos visto la Semana Santa de Sevilla. Quien la vió y, sin ser valenciano, contemplaba junto a Nos la nuestra, nos decía que no había en las de Sevilla ni mayor orden, ni mayor piedad, ni mayor lujo de trajes. No queremos que nos eche la malaventura la ciudad del Betis. Siga ella con todo su arte, su explosivo fervor y su belleza admirando a España y al mundo. Nosotros nos quedamos con la nuestra y muy contentos, por cierto. Ponga los ojos Valencia en esa procesión; ponga el corazón entero, pues es bien digna de nuestra fe y de nuestra tierra.

Dios os bendiga, cofrades, los que desfiláis en la procesión profundamente penetrados de vuestro papel y ponéis en nuestra alma la emoción religiosa de los augustos misterios de la Pasión y Muerte del Señor.

Dios os bendiga. Marcelino, Arzobispo de Valencia.”

Coda final

Finalmente, pido a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que conservemos nuestro rico y variado patrimonio; va en ello nuestra historia, nuestros valores, nuestra identidad como pueblo y todo el amor que nos rodea. Nuestra Valencia espléndida del siglo XXI tiene, cada vez más, un evidente protagonismo en todas las áreas del saber con una indudable proyección internacional y, a su vez, un profundo sentir religioso a través de su historia. Unir los ricos valores de la fe, de la solidaridad, del progreso, del bien común y del amor a Cristo es tarea irrenunciable para todo buen cristiano. Es por ello, lo que pido a Jesús para mi familia, amigos y gente de buena voluntad, paz y alegría, fortaleza y prudencia, lucidez y sabiduría.

Igualmente, este modesto pregonero y en este año de 2014 os anima a todos a participar en los diversos actos de esta Semana Santa, que sentís como algo propio y que en este preludio de hoy encontréis la espiritualidad de fe y devoción junto a vuestros seres queridos y frente al luminoso mar mediterráneo, testigo perpetuo de nuestra fiestas y de nuestras tradiciones valencianas, sin olvidar aquel célebre poema del escritor chileno Pedro Prado quien en sus “Palabras del relato del hermano errante”, cita:

Amarás a Dios,

rogarás todo el curso de la vida

por verlo y oirlo, y morirás.

Cuando no vean ya tus ojos,

cuando tus oídos ya no oigan,

volverás a El, volverás a Dios.

Muerta tu alegría y tu dolor,

muertas tus ansias, muerto tu amor,

entrarás ignorando, silencioso,

en la sombra de Dios.

Muchas gracias.